Bomberos Voluntarios
El Primer Diario Digital de Punta Alta.

   
 

La Punta Alta de mediados de la década del '20 era una pequeña, jo­ven y bastante próspera población que estaba haciendo su porvenir a base de resonantes promesas y más modestas realidades. El Ferrocarril que la unía a Rosario y se prolongaba a Bahía Blanca y el Puerto Comercial de Arroyo Pareja en construcción (el más grande de su tipo en América del Sur), eran proyectos que auguraban un futuro promisorio cuando contaran con plena operatividad. Y la ciudad, además, contaba con algunos talleres y pequeñas fábricas que la dotaban de alguna embrionaria sensación de progreso.

Tal vez el sector social con mayor energía y laboriosidad de esos años haya sido el mercantil. A raíz de la actividad económica de la ciudad (que dependía casi por entero de la Base Naval de Puerto Belgrano y de las obras ferroportuarias mencionadas) no habían en Punta Alta Ias grandes fortunas vinculadas al campo y al gran comercio de importación y exportación que por entonces era la base donde se asentaba la prosperidad de ciudades más grandes como Bahía Blanca. Sin embargo los comerciantes, inmigrantes italianos y españoles en su mayoría, contaban con gran prestigio e influencia social. Entre ellos se destacaban los proveedores de la Base y algunos propietarios de grandes tiendas y bares.

Pero también los casi 11.000 habitantes de ese entonces sufrían de carencias en infraestructura urbana: mal estado de las calles, escasez de desagües, ausencia crónica de veredas, deficiente servicio eléctrico y de iluminación pública, problemas con el matadero público, falta de un hospital local, etc. Responsabilizaban de estas falencias a las autoridades comunales de Bahía Blanca, lo que impulsó prácticamente desde el nacimiento de la ciudad un temprano deseo de autonomía municipal. Al mismo tiempo, era digno de remarcar el dinamismo de la población cosmopolita que la habitaba que venía a suplir, en cierto modo, la escasa atención dispensada por la dirigencia política bahiense.

Es por eso que se ven surgir sociedades de todo tipo y asambleas populares con un número sorprendente de asistentes; ellos reclamaban ante el gobierno municipal, provincial y hasta nacional, acciones concretas a favor de lo que se pensaba eran los derechos y los intereses legítimos puntaltenses. Los numerosos medios de prensa existentes en la localidad, se hacían eco permanentemente de estas propuestas.

La creación del Cuerpo y de la Asociación de Bomberos Voluntarios.

De este modo, frustrados los deseos de la Liga de Defensa Comercial y Defensa Local de creación de una agrupación de bomberos, la propuesta fue retomada por la Sociedad de Fomento local; la cual, en la sesión del 21 de marzo de 1925, decidió organizar el grupo de bomberos voluntarios que estaría bajo el patrocinio de dicha sociedad. En la misma reunión se autorizaron las compras de los materiales correspondientes. Pero estas operaciones se llevaron a cabo con sorprendente lentitud.

Tendría que pasar un año y medio para que, el 9 de octubre, se adquirieran los primeros equipos, a los cuales se sumarían otros comprados en marzo de 1927. La nómina de éstos últimos comprendía ciento cincuenta metros de manguera dividida en tres tramos, con sus correspondientes uniones y tomas; y una escalera de cinco metros. Además, estaba en construcción un carrito de madera para el transporte de los equipos. La sociedad de Fomento llevaba gastados ya mil pesos en materiales. En esos días, se consiguió que la empresa de Aguas Corrientes facilitara copias del plano de la red, con la ubicación precisa de cada toma de incendio.

Cuando la Sociedad de Fomento contó con todas las herramientas indispensables, pudo instaurarse el grupo de bomberos voluntarios en la ciudad.

EI 12 de mayo de 1927 fue la fecha para la firma del acta de constitución del cuerpo activo de Bomberos Voluntarios de Punta Alta, que sencilIamente expresaba en su encabezado:

"La Sociedad de Fomento de Punta Alta deja constancia de haber dotado de los elementos más indispensables para extinguir Incendios, bajo el patrocinio de la mencionada sociedad iniciadora".

Luego informaba que se realizaron las comunicaciones del caso a la Municipalidad y al Concejo Deliberante de Bahía Blanca; a la Delegación y Comisaría locales; y a la Base Naval. Asimismo se realizó por medio de la prensa de la ciudad un llamado a la población para que se inscriba el mayor número de voluntarios posible.

 
>> Un linterna eléctrica.
>> Una Columna.
>> Dos Lanzas.
>> Siete trozos de manguera de 2 1/2 y 21,40 mts.
>> Catorce uniones de bronce.
>> Dos reducciones.
>> Veinticuatro collares de hierro galvanizado.
>> Un hacha de mano.
>> Un pico
>> Una barreta.
>> Una llave francesa.
>> Cuatro llaves de hierro.
>> Un soporte de madera para columna.
>> Una escalera de madera.

Firmaron este acta Juan Migone, entonces presidente de la Sociedad de Fomento y Juan Yulita, secretario. A este último se lo designó encargado del cuerpo provisionalmente. Como tal, se hacía responsable por la custodia de los materiales, daría instrucciones al personal y dirigiría los trabajos en la extinción de incendios.

El 17 de julio tuvo lugar la primera reunión de los bomberos, eligiéndose en ella a Bodo Schultz como secretario interino de la institución que se abocaría a la confección del estatuto social y el reglamento interno. Para ello se designó a una comisión redactora integrada por Schultz, José María Rodríguez y Pablo Álvarez. Se solicitó entonces a los Bomberos Voluntarios de La Boca (la decana de las asociaciones de su tipo, ya que data de 1884), Ingeniero White, (primer cuerpo del interior del país, fundado en 1909), Ensenada y Villa Domínico una copia de sus respectivos estatutos y reglamentos.


 
     
     

 
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